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NUNCA DIGAS

Ahora mismo te diriges a un brewpub. Sientes curiosidad por la cerveza artesana, pero nunca has probado una. O quizá has probado alguna, y te ha sorprendido su sabor y aroma. Sin embargo, tu conocimiento sobre el sector es escaso, y ahora mismo ya estás dentro del local. Ves varios tiradores, y tienes miedo de hacer el ridículo. Bien, que no cunda el pánico. Con los consejos que aquí os contamos, no harás el ridículo y, además, podrás sobrevivir a tu primera aventura en este curioso y complejo mundo de la cerveza artesana (con su propio vocabulario).

Nunca digas: Ponme una cerveza doble malta.

“¿Cómo? Te debo haber entendido mal”, te diría el cervecero artesano, mirándote con el ceño fruncido. Lo primero que debes saber cuando te interesas por la cerveza artesana es que la doble malta es un mito inventado por las grandes cerveceras industriales. La cerveza está compuesta por cuatro ingredientes principales: agua, lúpulo, levadura y MALTA. La cuestión está en que las marcas industriales han reducido la cantidad de malta usada, y en sustitución han usado otros cereales sin maltear con el objetivo de abaratar costes. La cerveza doble malta, pues, responde a una reducción previa bestial del uso de malta en la elaboración de cerveza

Nunca digas: Ponme una caña.

“¿Una caña? Sí, claro, en el bar de al lado te la ponen”, te contestaría el barman. Es muy importante saber de antemano que existen una gran variedad de cervezas artesanas, por no decir infinitas. Hay más de 20 estilos de cerveza clásicos. Además, la cerveza artesana se caracteriza por usar productos locales y autóctonos que la hagan única y especial. Así pues, nunca digas “Ponme una caña”, pues una caña hace referencia a una cerveza industrial cualquiera de barril, más valorada por su poder refrescante que no por ser un producto de calidad.

 

 

 

Nunca digas: ¡Esta cerveza es toda espuma!

¡Por supuesto! ¿Y qué te esperabas? De no ser por la espuma, la mayoría de matices que dan identidad a la cerveza que te estás tomando se dispersarían en poco tiempo. La espuma es un sombrero, una especie de tapón que mantiene el aroma de la cerveza y lo libera gradualmente, así como también evita la oxidación. La calidad de una buena capa de espuma es casi sinónimo de la calidad de la cerveza. Con una buena capa, los aromas serán mucho más distinguibles y, además, la cerveza no perderá el gas tan rápido.

Tampoco digas: ¡Esta cerveza es muy cara!

La cerveza artesana tiene un precio más elevado que una cerveza industrial. Y es lógico, porque cuando hablamos de cerveza artesana hablamos de un producto de calidad, artesano, elaborado a partir de un proceso en muchos momentos manual y con un perfil diferenciador y personal. Además, las cervezas artesanas no deben llevar ni aditivos ni conservantes, no suelen abaratar costes usando cereales sin maltear para obtener azúcares fermentables y tienen un proceso de gasificación natural, entre muchas otras diferencias.  

Finalmente, nunca digas: “Ponme un café irlandés”.

Te parecerá que lo que está tomando la persona sentada a tu lado es un café irlandés, pero en realidad es una Imperial Stout, una cerveza inglesa de color oscuro con un volumen de alcohol alto. Y la capa blanca que tiene el producto en la parte superior tampoco es la crema batida del café, sino la espuma.

 

 

 

                              

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